Bolivia. El MAS aplastó a la dictadura: Arce y Choquehuanca obtuvieron el 52,4% contra el 31,6% del derechista Mesa

Bolivia. El MAS aplastó a la dictadura: Arce y Choquehuanca obtuvieron el 52,4% contra el 31,6% del derechista Mesa

By Resumen Latinoamericano 

Resumen Latinoamericano, 19 de octubre de 2020.

Después de un vergonzoso alargue para dar los resultados extra-oficiales por parte de la dictadura de Añez y su Tribunal Supremo Electoral, finalmente a la una de la madrugada, se conocieron esos datos. Así, Lucho Arce y David Choquehuanca serán los próximos presidente y vice de Bolivia. el derechista Carlos Mesa, quedó con un 31,5% y el fascista Fernando Camacho solo obtuvo un 14,5%.

Al gobierno de facto no le sirvió de nada militarizar el país como lo hizo durante todos estos días, ni tampoco el comportamiento provocador y violento del ministro Murillo, quien no solo hizo perseguir hasta la saciedad a dirigentes y militantes del MAS, sino que también prácticamente acusó de «subversivos» y «zurditos» a gran parte de los observadores electorales. Todo se derrumbó para estos asesinos del pueblo de Sacaba y Senkata. A la luz de estos resultados lo que les queda es huir en helicóptero, como hizo en su momento un oscuro mandatario argentino, o prepararse para que la nueva justicia les haga pagar por sus crímenes de lesa humanidad.

Lo cierto es que el binomio ganador lo tendrá difícil por el estado de completo desastre que la dictadura deja al país, pero el paso más duro ya se ha dado, y es que a través del voto se ha conseguido derrocar a una cruel y corrupta dictadura. Eso es lo que el pueblo boliviano ha comprendido muy bien y por eso en la madrugada muchos salieron a festejar alli y también en toda la diáspora donde viven miles de bolivianos y bolivianas.

El MAS y un triunfo arrollador

El MAS y un triunfo arrollador

Arce y Choquehuanca obtuvieron el 52,4% contra el 31,6% del derechista Mesa

Por Pablo Jofré Lea
Fuentes: Rebelión

Victoria en las elecciones

A pesar de la intervención desvergonzada de la OEA, del Departamento de estado norteamericano, de una ultraderecha sometida a las órdenes de fuerzas externas. A pesar de ello el MAS y su binomio conformado por Luis Arce Cataroa como presidente y David Choquehuanca a la vicepresidencia, lograron una victoria furibunda e indiscutible en las elecciones a la que fueron convocados 7.3 millones de bolivianos.

Un 53% y una diferencia de 20 puntos sobre Carlos Mesa Gisbert (31,2%) y cuarenta puntos sobre Luis Fernando Camacho (14,1%), son cifras extraordinarias, que representan aire fresco para la lucha de los pueblos. Con esto se confirma, tal como se sostuvo, que hubo una operación destinada a impedir el triunfo del MAS, por parte de la derecha en las elecciones del año 2019. Avalado esto por los gobiernos derechistas latinoamericanos, el silencio cómplice de organismos internacionales. Hubo un golpe de estado orquestado por Washington y sus aliados incondicionales y que con el triunfo de este 18 de octubre permite al pueblo boliviano volver a Palacio Quemado y además controlando las dos cámaras del parlamento. Una victoria que traerá consigo un tremendo impacto regional e internacional, que da nuevos aires al progresismo en América Latina y que recupera la democracia para Bolivia y su pueblo, que sabiamente vuelve a confiar en aquellos que lo dignificaron, que le dice no al racismo, al robo, al sometimiento a Washington y le dice no a la corrupción.

Mientras más postergaba la derecha golpista el convocar a elecciones, con una estrategia política errada del gobierno de facto presidiso por Jeanine Añez, más debilitaban sus opciones. Esto, pues ante la política supremacista, racista, de corte fascista, de insulto al pueblo indígena a sus símbolos y cultura. En ese contexto, más y más la sociedad boliviana, los más humildes, tenían más tiempo de comparar lo que había sido un proceso revolucionario, que durante 14 años le cambio la cara y el organismo entero a esta Bolivia. Una revolución que nacionalizó los recursos naturales, que llevó a los indígenas a ocupar Palacio Quemado y decirle al mundo que Bolivia existía, que tenía una dignidad que necesitaba aflorar tras cientos de años de sometimiento y abusos. Cada día que pasaba el pueblo más ponía en la balanza a los golpistas con el MAS

El ministro de gobierno de la dictadura, el empresario Arturo Murillo estuvo en la noche del día 18, largas horas presionando a los medios de comunicación, al Tribunal Supremo Electoral y a las encuestadoras para que no dieran a conocer lo que ya se sabía a las 20:00 horas y que demoró cuatro horas en visibilizar: el triunfo del MAS era inobjetable triunfando por una mayoría abrumadora. Una maniobra que comenzó a cocinarse en la vista que hizo Murillo a la sede de la OEA a fines de septiembre y al Departamento de Estado dirigido por Mike Pompeo, que dieron las órdenes y los apoyos necesarios para impedir que el MAS volviera a presidir el gobierno. Un plan que mostró su fracaso absoluto, una derrota del imperio y de los gobiernos derechistas latinoamericanos coordinados por Almagro.

El resultado del recuento fue claro y planeadamente postergado. El propio ex presidente Evo Morales, en conferencia de prensa dada en Argentina sostuvo “Las empresas encuestadoras se niegan a publicar el resultado en boca de urna. Se sospecha que algo están ocultando”. Por su parte, Sebastián Michel, vocero del MAS señaló que existía una estrategia del gobierno de facto para lograr que no se entregara información y así generar un clima de violencia con el objetivo final de anular las elecciones. La enorme amplitud de cifras entre Arce y Mesa ha hecho imposible llevar a cabo lo que el departamento de estado norteamericano, junto a la OEA habían planeado junto al ultraderechista Ministro de Gobierno Arturo Murillo.

La parte más difícil viene ahora para recuperar una vida trastornada por una dictadura que ha violado los derechos humanos en todos los ámbitos en que pueden ser violados; sanitarios, integridad física, en el acceso al trabajo, a la educación, en derechos cívicos y políticos. Ahora viene justicia por los muertos, por los humillados sanar las heridas propiciadas por un gobierno de facto que cometió atropello a los derechos de millones de bolivianos y bolivianas.

En un interesante análisis de Mario Rodríguez, periodista y educador popular boliviano con especialidad en interculturalidad, los resultados de estas elecciones el 18 de octubre “han sido una victoria en el territorio del enemigo, en un campo conservador donde se aglutinó lo más fascista que puede tener la política. Articulado en los sectores más retrógrados que puede tener un país. Un triunfo sobre el dinero, el poder mediático, los poderes hegemónicos. Dicho marco permite evidenciar que En primer lugar es evidente que se trata de una victoria del pueblo boliviano, que supera la conformación partidaria y sumerge a la sociedad en la búsqueda de su futuro.

En segundo lugar, para el análisis interno de lo que ha sido una fortaleza en el masismo, se conformó el sujeto de lo plurinacional, con un abanico amplio de posibilidades, que hay que fortalecer. Un triunfo que se da contra viento y marea, que permite pensar en transformaciones profundas. Un tercer elemento es que se necesita una profunda reflexión y una crítica respecto a lo que fueron los gobiernos del MAS para recomponer elementos que fueron erosionados y que necesitan ser reconstituidos en la capacidad de participación popular. Y en cuarto lugar este triunfo es un tremendo impulso para las luchas populares en Latinoamérica, de la patria grande.

Claramente este es un laurel obtenido por el MAS, una conquista enorme, que representa la justeza de tres lustros de gobierno transformador en Bolivia, que caló hondo, que a la hora de la comparación le ganó por cientos de miles de votos a esa derecha recalcitrante. Una derrota del fascismo que le va a doler a la derecha, al grupo de Lima, al converso Luis Almagro que deberá responder de esta derrota ante sus amos estadounidenses, que gastó cientos de millones de dólares, para tratar de consolidar un gobierno de facto y darle posibilidades a la derecha boliviana, para tratar de volver a ejercer sus gobiernos nefastos, fracasando estrepitosamente en esta misión que los visibiliza como lo que son: oportunistas, racistas, soberbios y escasos de visión, para calar en plenitud el pensamiento y los anhelos de un pueblo que aprendió a defender su dignidad.

Para el triunfador de estas elecciones del 18 de octubre Luis Arce Catacora, el desafío es claro “Hemos recuperado la democracia y la esperanza, como también estamos recuperando la certidumbre para beneficiar a la pequeña, mediana, gran empresa, al sector público y a las familias bolivianas. Gobernaré para todos los bolivianos y trabajaré para reencaminar, sobre todo, la estabilidad económica del país” Luis Arce agradeció la confianza del pueblo boliviano, de los militantes del MAS, de la comunidad internacional y a los observadores que llegaron para supervigilar las elecciones.

El MAS logró una victoria inapelable, a pesar del Covid 19, las amenazas del gobierno y los intentos de impedir que se votara. El MAS arrasó en las grandes ciudades y en el mundo rural. No hubo lugar en Bolivia, donde el mundo masista no haya logrado hacer morder el polvo de la derrota a Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho y los suyos. El MAS triunfó a pesar de la labor de desestabilización de la OEA y el títere Luis Almagro secretario general de esta organización, definida como el Ministerio de colonias de Estados Unidos. El MAS triunfó a pesar de fuerzas poderosas en su contra, porque la marcha justa no tiene freno posible.

El MAS triunfó porque el pueblo sabio de Bolivia entendió, que a pesar de todas las críticas que a su movimiento se le podían hacer, hizo un trabajo que tenía como centro a los más postergados de Bolivia, por la defensa de sus derechos y la construcción de aquellos negados, a los que por cientos de años fueron humillados, denigrados y que con el MAS comenzaron a andar con su marcha de gigantes. No hay freno posible cuando un pueblo defiende lo suyo

Cedido por www.segundopaso.es

Millones de nuevos pobres en Bolivia

Millones de nuevos pobres en Bolivia

Por Nicolás OlivaAlfredo Serrano Mancilla
Fuentes: CELAG y Rebelión

Estamos cada vez más cerca de la cita electoral en Bolivia. Han pasado más de 300 días desde que Áñez asumiera como presidenta de Bolivia sin haber sido electa para tal menester. En este tiempo, claramente se extralimitó en la mayoría de las decisiones y no respetó el “espíritu transitorio” que debía marcar su gestión. Lo hizo en materia de Relaciones Internacionales, Justicia, sectores estratégicos, Fuerzas Armadas, etc. Y, cómo no, también tomó las riendas en los asuntos económicos y sociales.

No cabe duda de que la pandemia es un hecho global que ha afectado a la economía de todos los países. Pero también es verdad que una buena parte de los gobiernos han reaccionado con políticas que amortiguan este impacto negativo. Si observamos el estudio realizado por la Universidad de Columbia (Economic policy responses toa pandemic: Developing the Covid-19 economic stimulus index), queda absolutamente demostrado que Bolivia está en la cola de los países en América Latina con menor porcentaje de su PIB dedicado a políticas fiscales expansivas: apenas el 1%, mientras se prevé que la caída de su economía sea -en el caso más optimista-del 6% (según Banco Mundial; y muy similar al dato del Banco Central de Bolivia). Aunque seguramente la caída será mucho mayor si seguimos el ritmo de actualizaciones a la baja que vienen haciendo la mayoría de organismos internacionales.

En economía, como bien sabemos, no hay milagros. Todo tiene su porqué. Si se hunde la economía por motivos externos y no se hace nada para solventarlo, entonces la ecuación se resuelve con una gran crisis empobrecedora. Este es el caso de la Bolivia gobernada por Áñez.

Y, en este sentido, es importante no olvidar una cuestión obvia: cualquier contracción económica no afecta a todos por igual. Siempre unos salen peor que otros. No es lo mismo un shock económico adverso para la población que obtiene ingreso diario, respecto a otra que tiene empleo formal y estable, con mayor capacidad económica, con ahorros. Por tanto, es fundamental simular el impacto económico negativo, cualquiera que fuera, considerando que tal efecto se distribuye desigualmente por deciles.

Si microsimulamos la caída del 6% del PIB pronosticada por el Banco Mundial, siguiendo el patrón identificado en las encuestas continuas de empleo de Bolivia de los últimos años, y considerando la política de “brazos caídos” deÁñez, entonces tendríamos que en Bolivia se habría generado algo más de un millón de nuevos pobres (1.059.672); y casi medio millón más si lo medimos por pobreza extrema.

Si en vez de considerar ese escenario tan optimista, asumiéramos lo planteado en la investigación realizada por Beatriz Muriel (Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo), que estima que la pandemia ocasionaría una pérdida de ingresos de entre 30-50%, según el cuantil, entonces tendríamos más de dos millones de nuevos pobres en Bolivia (2.739.826). De estos, 2 millones vivirían en condiciones de extrema pobreza.

En un nivel intermedio está nuestra propia predicción como CELAG, que considera una caída del PIB boliviano del 7,9%, que generaría más de un millón de nuevos pobres, siempre y cuando no se implementen medidas y acciones económicas diferentes a las que actualmente lleva a cabo el Gobierno de Áñez. Entre ellos, casi 800 mil personas entrarían a la pobreza extrema y 1,4 millones engrosarían la pobreza.

Luego del ciclo largo de políticas exitosas implementadas por el MAS para erradicar la pobreza, como así lo certifica la totalidad de los organismos internacionales, en estos pocos meses la ineficacia de la política económica y social del Gobierno de Áñez frente a la pandemia ha provocado un masivo empobrecimiento de la ciudadanía boliviana; entre uno y dos millones de nuevos pobres, según sea el escenario considerado. Y lo más preocupante de esta situación es que aún se puede agravar más si no se hace nada.

Lo único esperanzador es que en pocos días habrá elecciones y se abrirá la posibilidad de que el pueblo boliviano elija una opción que le dé mejores condiciones de vida, en vez de empobrecerles deliberadamente. El candidato Arce ya demostró que sí sabe crecer desempobreciendo; y al otro lado, está Mesa que es una incógnita en materia económica porque apenas ha explicado qué haría para erradicar la pobreza. Veremos qué ocurre.

Fuente: https://www.celag.org/millones-de-nuevos-pobres-en-bolivia/

Denuncian planes terroristas de paramilitares en Bolivia

Denuncian planes terroristas de paramilitares en Bolivia

Fuente: el comunista in AMÉRICA LATINA

Paramilitares bolivianos de extrema derecha preparan atentados terroristas para atribuirlos al Movimiento al Socialismo (MAS) e impedir la victoria electoral de su candidato, Luis Arce, reveló hoy el periódico inglés The Morning Star, que cita informes recibidos de Bolivia.

La información, conocida aquí, señala que los grupos violentos están ligados a oficiales del Ejército en retiro y en actividad y proyectan atentados de ‘bandera falsa’ para atribuirlos al MAS y usarlos como pretexto para anular los comicios del 18 de octubre próximo.

Coincidentemente, en Bolivia la prensa publicó declaraciones del ministro del Interior, Arturo Murillo, quien, en una visita a Estados Unidos, acusó al MAS de armar a jóvenes militantes con fines subversivos.

El titular sostuvo que el MAS los instruye para que se preparen a sublevarse e imponer a su candidato si las urnas les fueran adversas. Con esas acusaciones busca preparar el terreno para las acciones de los paramilitares de extrema derecha.

Murillo pidió abiertamente al régimen de Donald Trump ayuda para reprimir el supuesto levantamiento, aunque alegó que no estaba pidiendo tropas norteamericanas que apoyen al régimen golpista que integra.

The Morning Star precisa, citando documentos recibidos de Bolivia, que entre los blancos de los proyectados atentados paramilitares estarían los hoteles en los que se alojarán los observadores internacionales de los comicios.

Los conjurados llevan un mes reuniendo información sobre los accesos que usarían para colocar explosivos en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz y dejar falsas evidencias de que los autores fueron militantes del MAS.

El periódico señala que hay antecedentes de acciones violentas atribuidas por el régimen gobernante al partido del líder indígena Evo Morales, como las bombas colocadas en las antenas de telecomunicaciones de la región central de El Chapare y el oriental departamento de Santa Cruz en junio y julio pasados.

El gobierno de facto acusó en agosto al MAS de preparar acciones guerrilleras, al anunciar la supuesta incautación de un depósito de armas de fuego en la ciudad central de Cochabamba.

Desatar la violencia terrorista, agrega The Morning Star, tiene el objetivo de ‘crear una demanda masiva para la suspensión o anulación de las elecciones’ con el fin de lograr otra postergación de los comicios, aplazados ya dos veces.

El gobierno aprovecharía la situación de caos y violencia para diversos objetivos represivos, como el cierre de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en cuyas dos cámaras tiene mayoría el MAS, y eventualmente instalar un gobierno militar de emergencia.

Entretanto, sigue pendiente la pretensión de que el Tribunal Supremo Electoral excluya al candidato presidencial del MAS, Luis Arce, por supuestamente comentar encuestas de empresas cuando no lo permitía la legislación electoral, lo que niega rotundamente.

De ser excluido Arce de la competencia en la recta final del proceso electoral, ‘la previsible reacción de los movimientos sociales’ sería aprovechada por el gobierno para reprimir al MAS.

PL